Estudio WHI (Woman´s Health Iniciative) 2002
En julio de 2002, el estudio WHI (Women's Health Initiative) fue suspendido prematuramente al demostrar que la terapia de reemplazo hormonal (TRH) combinada (estrógenos + progestágenos) aumentaba significativamente el riesgo de cáncer de mama invasivo, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares en mujeres posmenopáusicas. [1, 2, 3]
Puntos clave del estudio WHI 2002:
- Aumento de Riesgo: Se observó un incremento de casos de cáncer de mama en el grupo que recibía TRH combinada frente al grupo placebo.
- Impacto Inmediato: El estudio provocó que el uso de terapia hormonal cayera drásticamente (un 30% en pocos meses) a nivel mundial.
- Resultados inesperados: Además del riesgo mamario, el estudio demostró que la TRH combinada no solo no prevenía enfermedades cardíacas, sino que aumentaba los eventos coronarios y el riesgo de coágulos.
- Conclusión: Se concluyó que los riesgos a largo plazo de la TRH combinada superaban los beneficios para la mayoría de las mujeres posmenopáusicas. [1, 2, 3, 4, 5]
El estudio WHI 2002 cambió drásticamente la prescripción de terapia hormonal, convirtiéndola en una opción solo recomendada para síntomas moderados-graves a la dosis más baja y por el menor tiempo posible. [1, 2]
El estudio WHI (Women's Health Initiative) de 2002 ha sido objeto de profundas críticas metodológicas. La comunidad médica global determinó que los alarmantes resultados iniciales contaban con sesgos severos de selección, diseño y generalización. [1, 2, 3]
Tanto la revisión histórica de los datos como la reciente decisión de la FDA de retirar sus advertencias más severas (las llamadas black box warnings) se fundamentan en el análisis de estos fallos: [1, 2]
1. Sesgo de edad y generalización errónea
- Población envejecida: La edad promedio de las participantes era de 63.2 años. El 70% de las mujeres del estudio tenía entre 60 y 79 años.
- Falta de representatividad: Solo el 12% de la muestra se encontraba entre los 50 y 54 años, que es la edad promedio en la que se inicia la menopausia y cuando realmente se prescribe la terapia hormonal.
- Error de aplicación: Se aplicaron los riesgos cardiovasculares de mujeres de más de 65 años (quienes ya presentaban arterioesclerosis subclínica) a mujeres jóvenes de 50 años que iniciaban la menopausia. [1, 2, 3, 4]
2. Tipo y vía de administración de las hormonas
- Fórmulas obsoletas: El estudio utilizó exclusivamente estrógenos equinos conjugados (CEE) combinados con acetato de medroxiprogesterona (MPA). Esta última es una progestina sintética.
- Sesgo terapéutico: El estudio ignoró que los riesgos del cáncer de mama y cardiovasculares estaban vinculados a la progestina sintética (MPA) y no al estrógeno. Hoy en día se utilizan hormonas bioidénticas (como la progesterona micronizada natural) que no muestran el mismo perfil de riesgo.
- Vía oral: Las hormonas se administraron por vía oral, la cual eleva el riesgo de coágulos al pasar por el hígado, en lugar de utilizar la vía transdérmica (geles o parches) habitual en la práctica moderna. [1, 2, 3, 4]
3. Sesgo de selección e historial médico oculto
- Uso previo de hormonas: Muchas mujeres asignadas al grupo de "placebo" (no usuarias de hormonas) habían tomado terapia hormonal años antes de ingresar al estudio. Al limpiar estadísticamente este grupo y retirar a las mujeres con exposición previa, la diferencia en la incidencia de cáncer de mama entre ambos grupos desapareció.
- Pacientes asintomáticas: Se reclutaron mujeres sanas y asintomáticas para evaluar la prevención de enfermedades crónicas, en lugar de evaluar a mujeres con síntomas vasomotores severos (sofocos, insomnio), que es la indicación clínica real del tratamiento. [1, 2]
4. Sesgo de reporte y significancia estadística
- Magnificación del riesgo relativo: Los investigadores presentaron los datos a la prensa utilizando el "riesgo relativo" para generar alarma, en lugar del "riesgo absoluto".
- El riesgo real: El aumento del riesgo de cáncer de mama fue de 1 caso adicional por cada 1,000 mujeres al año. Médicamente, este incremento ni siquiera alcanzó el umbral requerido para ser considerado estadísticamente significativo.
- Mortalidad: El estudio original omitió o no pudo demostrar un incremento en la tasa de mortalidad por cáncer de mama. Las pacientes bajo terapia no morían más que las del grupo placebo
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