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 Oncomenoguía

https://aeem.es/wp-content/uploads/2026/05/Oncomenoguia-electronico.pdf


Consecuencias del tratamiento quirúrgico del cáncer de mama



Efectos de la radioterapia según localización




Consecuencias de los tratamientos hormonales El uso de los tratamientos hormonales prácticamente es exclusivo del cáncer de mama. Así, en pacientes premenopáusicas se suele indicar tamoxifeno y análogos de la GnRH, y en pacientes tras la menopausia, se emplean los inhibidores de la aromatasa en tumores con receptores hormonales positivos. Estos tratamientos no están exentos de efectos colaterales, aunque su uso ha demostrado un claro beneficio en la disminución de recurrencias y mortalidad. 

NOTA:Ver también esta menoguía sobre el insomnio: 

https://aeem.es/wp-content/uploads/2024/05/Menoguia-Sueno-electronico.pdf


El cáncer y la enfermedad cardiovascular (ECV) están relacionados por mecanismos fisiopatológicos y pueden compartir factores de riesgo. Los tratamientos empleados en el abordaje del cáncer pueden tener un efecto cardiotóxico, como determinados quimioterápicos, la radioterapia, la hormonoterapia o las terapias dirigidas. A esto se une la desaparición del efecto protector que confieren los estrógenos cuando se produce una menopausia iatrogénica. Así, los supervivientes de cáncer tienen un riesgo de 2 a 7 veces mayor de fallecer de enfermedad cardiovascular que la población general, especialmente durante el primer año. 

Menoguía sobre insomnio
Según nota de prensa de la SEN, con motivo de la celebración del día Mundial del Sueño (2023), el 48% de la población adulta española y el 25% de la población infantil no tiene un sueño de calidad; más de 12 millones de personas en España no descansan de forma adecuada y más de 4 millones padecen algún tipo de trastorno del sueño crónico y grave (3).

Se ha relacionado la falta de sueño o un mal descanso crónico con el sobrepeso o la obesidad, debido a que, tras un mal descanso, disminuyen los niveles de leptina (hormona de la saciedad) y aumenta considerablemente la grelina (hormona del hambre) (5,6) y, asimismo, puede representar un nuevo factor de riesgo para la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2

Se estima que la incidencia de trastornos del sueño oscila entre el 16% y el 47% en la perimenopausia, alcanzando un pico de entre el 33% y 51%, durante la transición de la perimenopausia a la menopausia, y entre el 35% y el 60% en la posmenopausia y posmenopausia quirúrgica. Los síntomas vasomotores (SVM) son un componente clave de la interrupción del sueño durante la transición a la menopausia, siendo la queja más común los despertares nocturnos.


Por todo ello, la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) y otras agencias sanitarias, recomiendan utilizar estos medicamentos hipnóticos solamente cuando sea imprescindible, a la mínima dosis eficaz, y por un periodo no superior a cuatro semanas, revisando de forma periódica la necesidad de mantener el tratamiento. En personas ancianas, las BZD, por su mal coeficiente beneficio/riesgo, se consideran medicamentos inapropiados y con capacidad de producir dependencia, por lo que, siempre que sea posible, deben evitarse. 

Valeriana: Según ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy) la posología en adultos es 1-3 gr de infusión por dosis o el equivalente en extracto acuoso o alcohólico (<70 % etanol). La dosis terapeútica habitual es 600 mg/día de extracto. Como relajante puede utilizarse hasta 3 veces al día; para favorecer el sueño se debe administrar entre 30 minutos y 1 hora antes de acostarse, pudiendo utilizar, si es necesario, una dosis por la tarde (44). Hay que tener en cuenta que el efecto óptimo como hipnótico se observa a las 2-4 semanas del comienzo del tratamiento.

Pasiflora: La EMA aprueba el uso tradicional de pasiflora para aliviar los síntomas de estrés y disminuir el insomnio pasajero. ESCOP la recomienda para situaciones de estrés, inquietud y/o irritabilidad, asociadas a dificultad para conciliar el sueño.

La melatonina es una hormona sintetizada por la glándula pineal pero también en otros órganos como la retina, médula ósea, piel, células del tracto gastrointestinal productoras de serotonina, cerebelo y sistema inmunitario. Su producción sufre cambios a lo largo de la vida comenzando a los 3-4 años hasta un máximo entre los 8-10 años. En la pubertad sufre una brusca reducción en su síntesis y a partir de los 40-45 años disminuye paulatinamente de tal forma que a partir de los 70 años los niveles son inferiores al 10 % de los de la infancia. Además de la edad se ve influenciada por otros factores como la exposición a la luz dependiendo de la intensidad, duración y hora a la que se realice. Su producción también se encuentra influenciada por otros factores como la estación del año, ciclo menstrual, estrés o ejercicio, tiempo diario de exposición al sol, algunos fármacos como las benzodiacepinas e incluso algunas patologías como la cirrosis hepática. Se sintetiza de manera fisiológica a partir del triptófano sanguíneo que, mediante hidroxilación y decarboxilación, se transforma en serotonina y, por acción enzimática, esta se convierte en melatonina. El ciclo de síntesis comienza al anochecer, al disminuir la luz ambiental. El punto de inicio de esta síntesis se denomima “dim light melatonin onset” (DLMO), generalmente entre las 20-22 horas en función de la estación del año, alcanzando su concentración máxima en las primeras horas de la madrugada, aproximadamente entre la medianoche y las 2-3 horas. A partir de este punto, su producción disminuye gradualmente, manteniéndose en niveles bajos durante las horas diurnas, cuando la exposición a la luz predomina. Este rítmico proceso refleja la influencia directa de los ciclos de luz y oscuridad en la regulación circadiana de la síntesis de melatonina.La melatonina también se puede aportar de forma exógena a través de la dieta; se encuentra en alta concentración en arroz, cerezas, leche, nueces o cerveza entre otros, o sintetizada a partir del triptófano. Tras su administración, su biodisponibilidad es baja y se metaboliza rápidamente a nivel hepático para ser eliminada por orina En España se comercializan como complementos alimenticios distintos productos que contienen melatonina por debajo de 2 mg; a partir de esta dosis, se considera medicamento de prescripción, existiendo una presentación en el mercado con dosis de 5 mg para el jet-lag en población adulta (136). Se utiliza una vez al día 30 minutos antes de acostarse. El aumento de dosis retrasa el pico máximo, lo que hace que se deba retrasar su administración respecto a la hora de acostarse.

Lúpulo: Contraindicado en mujeres que han pasado cáncer de mama y están con tratamiento hormonal.

Cimicífuga racemosa/Actaea racemosa (CR) es el producto natural más empleado en Europa para tratar los síntomas de la menopausia como alternativa a la terapia hormonal, cuyo beneficio se obtiene de una acción no estrogénica.Las dosis recomendadas por la ESCOP (European Scientific Cooperative On Phytotherapy) son de 40-140 mg al día, por vía oral,

Vitamina D: 

Las concentraciones más bajas de 25-hidroxivitD se asocian inversamente con un mayor riesgo de trastornos del sueño, con una duración del sueño más breve y apnea obstructiva del sueño. Concentraciones de VitD por debajo de 20 ng/mL presentan el doble de riesgo de dormir menos de cinco horas, en comparación con aquellos sujetos cuyas concentraciones de Vit D eran > 30 ng/ mL (192). Un buen nivel de VitD se asocia con un menor riesgo de incidencia de diabetes tipo 2, relacionado con patrón de sueño más saludable, especialmente en la somnolencia diurna
  




Medidas higiénico-dietéticas.
Tomando como base los beneficios de la TCC (Terapia Cognitivo Conductual), las medidas que se proponen se centran en modificar los comportamientos que perpetúan y agravan las alteraciones del sueño, para lo cual pueden ser de gran utilidad los siguientes puntos básicos a indicar a las pacientes:
 • Mantener horarios regulares: despertarse y acostarse todos los días más o menos a la misma hora. Los cambios constantes en los horarios de sueño aumentan la probabilidad de que se generen dificultades graves y crónicas para dormir. Lo más importante es levantarse siempre más o menos a la misma hora, incluyendo los fines de semana. 
• Evitar siestas largas durante el día y las situaciones que las propicien. En casos concretos, se puede permitir una siesta después de comer, de duración no superior a 30 minutos. 
• Comer a horas regulares y evitar comidas copiosas cerca de la hora de acostarse. Tampoco es conveniente irse a la cama con hambre. Tomar algo ligero antes de acostarse, como un poco de leche tibia o un yogur, es muy conveniente. Los productos lácteos contienen triptófano, que facilita la inducción al sueño. 
• Limitar la ingesta de sustancias con efecto estimulante, como café, té o cola, sobre todo a partir de las 17 horas. También es conveniente limitar el consumo de alcohol, sobre todo por la noche; no es recomendable utilizar el alcohol como hipnótico. Limitar o reducir el consumo de tabaco, ya que la nicotina es estimulante. 
• Realizar ejercicio físico de manera regular durante el día. El ejercicio debe ser suave (como pasear, nadar o ir en bicicleta) durante al menos una hora, con luz solar y siempre al menos tres horas antes de ir a dormir. La realización de ejercicio por la noche tiene efecto estimulante. 
• Ir a la cama solamente cuando se tenga sueño. No acostarse con hambre o sed, o después de comer o beber demasiado. 
• Mantener condiciones ambientales adecuadas para dormir: temperatura templada (alrededor de los 18º C), el dormitorio deberá estar oscuro, ausencia de ruidos; acostarse en un colchón firme y con una almohada cómoda.
 • Desconectar de las tensiones del día al menos 2 horas antes de acostarse. Para ello, es útil efectuar antes de cenar una breve sesión de repaso de las actividades para el día siguiente y cerrar los temas pendientes. 
• Establecer un ritual relajante antes de acostarse que nos ayuden a prepararnos mental y físicamente para ir a la cama como ponerse el pijama, lavarse los dientes, preparar la ropa para el día siguiente, leer algo poco estimulante, etc. 
• La cama es principalmente para dormir. Evitar ver TV en la cama y el uso de dispositivos con pantalla (tabletas y otros dispositivos móviles), hablar por teléfono, etc. Nuestro cerebro necesita asociar el dormitorio y la cama al dormir. Cuando en ese lugar se realizan otro tipo de actividades, el cerebro recibe un doble mensaje y se confunde. 
• El no poder dormir no debe inquietar demasiado; intentar no mirar el reloj. Si no se logra la relajación, conviene levantarse y hacer algo poco estimulante, como leer; no regresar a la cama hasta que esté somnoliento.  Permanecer en la cama solamente el tiempo necesario (entre siete y ocho horas). Reducir el tiempo de permanencia en la cama mejora el sueño. Al contrario, estar en la cama durante mucho tiempo puede producir un sueño más fragmentado y ligero y, por tanto, menos reparador. Irse a la cama solo cuando se tenga sueño

Insuficiencia Ovárica Prematura Vs Menopausia temprana
https://aeem.es/wp-content/uploads/2024/05/Menoguia-IOP-electronico.pdf
El término Insuficiencia Ovárica Prematura (IOP) describe una situación de alteraciones menstruales (amenorrea u oligomenorrea), hipoestrogenismo y elevación de gonadotrofinas debido al declinar de la función ovárica antes de los 40 años

Al aplicar estos rangos de edad, nos encontraríamos con que las mujeres en las que cesa la función ovárica en el rango de edad comprendido entre los 45 y los 40 años no estaría incluido ni en el grupo de cese de la función ovárica de manera natural ni en el grupo definido como IOP. Para clasificar a estas situaciones se ha optado por el uso del término “menopausia temprana” con el propósito de diferenciarlo de la IOP y de la menopausia.

 Desde el punto de vista de la práctica clínica, ambos grupos (<40 años y 40-45 años) deben de ser manejados de la misma forma, ya que los posibles efectos negativos que tiene el cese de la función ovárica antes de la edad normal de la menopausia sobre el aparato cardiovascular o sobre el sistema óseo, sean similares.

Algunas sociedades científicas recomiendan considerar un valor de FSH superior a 40 Ui/L en 2 determinaciones separadas al menos 1 mes (1), (10) , mientras que otras recomiendan un valor de FSH superior a 25 Ui/L en 2 determinaciones separadas al menos 4 meses (3).

Incremento en la prevalencia de la IOP, situándola alrededor del 2-3,7%.


El primer signo de insuficiencia ovárica prematura suele ser períodos menstruales irregulares o ausencia de ellos. Los síntomas posteriores pueden ser similares a los de la menopausia natural, pero los más frecuentes en la mujer con IOP son: 1º cambios de humor, irritabilidad 2º insomnio 3º problemas sexuales (disminución de la libido, sequedad vaginal, dolor con las relaciones) 4º fatiga 5º sofocos y sudoración Aunque la principal razón por las que las mujeres con insuficiencia ovárica prematura acuden a su ginecólogo principalmente es la infertilidad o problemas para quedar embarazadas. (2) o por amenorrea

Sindrome climatérico en IOP
El síntoma principal del síndrome climatérico es el cese del sangrado menstrual o amenorrea, esto a su vez conlleva el fin de la vida fértil de la mujer. teniendo en cuenta que puede haber una reanudación intermitente de la actividad en >20% mujeres. La posibilidad de gestación espontánea en las mujeres diagnosticadas de IOP con cariotipo normal está entorno al 5-10%. Los trastornos menstruales consisten en: • Modificaciones en la periodicidad (ciclos más largos o más cortos) • Modificaciones en la cantidad (hiper o hipomenorrea) • Modificaciones en la duración (poli u oligomenorrea). En la IOP las alteraciones menstruales suelen comenzar con ciclos irregulares, más largos, y con menor sangrado, que evoluciona hacia un estado de amenorrea (falta de menstruación), aunque en algunas ocasiones, aunque no es lo habitual el cese menstrual, suele darse de una forma brusca

Síntomas vasomotores o sofocos Estas irregularidades menstruales se acompañan la mayoría de las veces con los denominados sofocos o síntomas vasomotores. Es la manifestación clínica más característica y consiste en una sensación subjetiva y repentina de calor intenso en la cara el cuello y el pecho. Suele ir asociada a una vasodilatación cutánea y sudoración que se sigue de un descenso de la temperatura corporal y aceleración transitoria de la frecuencia cardíaca. Es decir, la paciente nota un calor repentino con sudoración, y enrojecimiento normalmente facial asociado a una sensación de taquicardia o aceleración del pulso. La duración oscila entre unos pocos segundos hasta varios minutos. La intensidad y la frecuencia es variable comenzando aún antes de que cesen los periodos menstruales por completo y la frecuencia de entre 2.5-3.2 al día con una duración de seis meses a cinco años. Este proceso es debido al descenso de estrógenos que tenemos. Este da lugar a un desequilibrio en los neurotransmisores del SNC. Las neuronas que segregan la GnRH están situadas en el hipotálamo anterior y en el núcleo arcuato y se encuentran muy próximas a los centros de termorregulación, situados también en el área anterior de tálamo. Se supone que probablemente los mismos neurotransmisores regulan simultáneamente los pulsos de GnRH y las sofocaciones. 

Otros síntomas asociados al Sd. climatérico son: 
la sudoración nocturna: es una sudoración excesiva que suele ocurrir por la noche y llega incluso a mojar la ropa de cama. 
Problemas para dormir: el insomnio o la dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo durante la noche. 
Cambios en el estado de ánimo: irritabilidad, ansiedad, depresión, cambios repentinos de humor, baja autoestima y estados de rabia e impotencia. Cansancio o debilidad. 
cambios en la piel y en el cabello: la piel se vuelve más seca y menos elástica, el cabello se vuelve más delgado y frágil. 
Sequedad vaginal: disminución de la lubricación vaginal lo que puede llevar a dispareunia o dolor durante las relaciones sexuales y por consiguiente y la disminución de la libido o del deseo sexual. (3)

Algunos síntomas psicológicos comunes asociados a IOP son: • Cambios de humor: las fluctuaciones hormonales pueden provocar cambios repentinos en el estado de ánimo y presentar irritabilidad, ansiedad, depresión. Además, la mayoría de las pacientes experimentan angustia y confusión en el momento de realizar el diagnóstico, por falta de conocimiento, estigmatización y falta de apoyo psicosocial. 
Ansiedad: la principal causa de los niveles elevados de ansiedad es producida por la incertidumbre reproductiva que presentan estas mujeres, ya que no podemos olvidar que son mujeres jóvenes y muchas no ha cumplido sus deseos genésicos

Depresión: el impacto en la autoestima y la identidad femenina puede llevar a un estado de depresión en estas mujeres. Además, los síntomas vasomotores intensos empeoran a su vez la depresión. Las mujeres con depresión moderada a intensa son casi dos veces más propensas a reportar bochornos, sudoraciones nocturnas, o ambos, que las mujeres con síntomas depresivos leves o sin ellos.
 • Problemas de sueño: la dificultas para mantener o conciliar el sueño, no ayudan al estado psicológico de estas mujeres • Dificultad para concentrarse: los cambios hormonales junto con el estrés emocional que presentan las mujeres con diagnóstico de IOP, provocan también dificulta para mantener la concentración e incluso problemas de memoria.
. El déficit de estrógenos conlleva a problemas como: • sequedad vaginal: la disminución de los estrógenos puede causar disminución en la lubricación vaginal que a su vez provoca dolor y molestias durante las relaciones sexuales. • Disminución del deseo sexual: los niveles bajos de estrógenos hacen que haya una disminución del deseo sexual. • Disminución de la sensibilidad genital: esto dificulta la excitación sexual y la capacidad de alcanzar el orgasmo o que sea menos satisfactorio. • Dispareunia: dolor persistente o recurrente durante las relaciones sexuales. • Otros síntomas como: Irritación, disuria y urgencia miccional. Dando todo ello lugar al síndrome genitourinario

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